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Juan Carlos Tedesco aconseja superar la dicotomía entre ciencias “duras” y ciencias “blandas”

Para Tedesco, las políticas educativas deben superar la división entre lo “blando” y lo “duro” a través de la enseñanza de habilidades “sistémicas” que integren ambos aspectos en la formación. De acuerdo con el especialista, ese objetivo es alcanzable si se enseñan al menos dos capacidades: “La primera es la capacidad de abstracción, ya que vivimos en un contexto sobrecargado de informaciones. La segunda es pensar de forma sistémica, dada la complejidad de la realidad. Pensar de este modo significa integrar aspectos éticos con los conocimientos sociales, científicos y tecnológicos”.

fragmento extraído de la nota en http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Juan-Carlos-Tedesco-aconseja&utm_source=buffer&utm_campaign=Buffer&utm_content=bufferf97dc&utm_medium=twitter

Me parece muy valioso el aporte y necesario sobre todo para quienes practican la docencia  de las “duras”. El tema no es novedoso, pero siempre queda rezagado.

El artículo no profundiza más sobre la cuestión, más allá de la importante declaración sobre el costo de la invisibilización de los aspectos éticos en la formación en las disciplinas “duras”. Tal vez ése es un desafío que como docentes e investigadorixs debemos tomar….

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#escenariostec semana 2 No puedo dejar de divagar!

Me cuesta mucho hacer estas tareas. Soy unx navegadorix irremediable y aunque mi liviandad irresponsable me mantiene sin canas (sostengo la misma frase trillada desde hace casi quince años) también me enfrenta a dificultades existenciales que no vienen al caso. Así es que no me cuesta nada dispersarme y conectar, pero siento que siempre podría hilar con buen sentido todos mis despistes y recorridos ¡si me concentrara lo suficiente a lo largo de un buen rato!

el asno de buridán Hace un buen tiempo leí a una de mis maestras de la cibereducación -a Silvia Andreoli en alguna otra actividad del CITEP- referirse a diferentes tipos de navegación. Creo que se refería a la navegación web, pero el concepto puede extenderse siempre a cualquier exploración cognitiva, sea fructífera o parásita. Usaba la idea de “surfers” y otra más que no puedo recordar, planteando una suerte de antagonismo. Me pregunto todo el tiempo si surfear la web me convierte inmediatamente en aprendiz superficial. Mi respuesta es que mis estrategias de navegación y las de comunicación e interacción me convierten en “superficial” pero más difícilmente en “aprendix”… ¿el diletantismo cotiza como forma de conocer, de comunicar si queremos -pese a todo- insertarnos en espacios académicos o de investigación reconocidos? Como todo, cada actitud tiene un límite (o muchos límites) que separan lo posible de lo desopilante en cada campo, en cada espacio simbólico que querramos habitar. Lo mismo podría decirse sobre el aprendizaje colaborativo, o eso tan impactante que se marca en la introducción a la semana 2: las comunidades de aprendizaje comparten trabajo y no necesariamente afinidades ideológicas, de intereses, o afectivas.

Pero creo que no siempre podemos insertando prescindiendo de (al menos) un deseo de empatía más allá de lo operativo. ¿a ustedes no les pasa? ¿o tal vez saben -eligen- disimular o suspender este tipo de ansiedades para poder avanzar en tareas que de otro modo serían demasiado frustrantes? A mi juicio, es un punto importante al pensar los escenarios de inspiración, interacción y creación colaborativa. Tal vez la mayoría pueda prescindir de lo afectivo -o simular prescindencia para concentrarse en cuestiones más valiosas, más pragmáticas, menos conflictivas. O tal vez estamos construyendo y avanzando a partir de silencios atávicos. Me viene a la memoria el momento en que me enteré que la violencia sexual es frecuentísima, y lo mucho que cuesta salirse de la culpe y sentirse “la única a la que le pasó”, y todos los procesos de disciplinamiento que este silenciamiento impone, aún cuando se devela que es una ocultación útil para sostener la legitimidad de una forma una tortura. Y aunque no pretendo comparar la violencia sexual con el desamparo en las redes de trabajo pretendidamente colaborativo, la imagen me sirve, me sumerge en la dimensión enorme del conflicto.

¿Habré contestado la consigna? ¿alguien entre las,los, lix participantes leerá esta entrada y le encontrará algún sentido.

No es esto lo que esperaba producir. Mi intención era analizar algunos artículos de Carlos Scolari sobre evolución y ecología de los hipermedia, pero me entretuve con esto. Los artículos de Scolari los compartí en el grupo en diigo, así que si alguien quiere reflexionar colectivamente…. ¡ahí está! (no sé hacer el link al artículo en diigo, pero enlaza al grupo y ahí buscan el articul)

#flashmobtec – la pregunta favorita

Profe… te ví en la marcha y quiero saber… ¿tengo una oportunidad de salir con vos?

Las historias de estudiantes que se enamoran de sus profes son un clásico de cuento de hadas o de aventuras de terror, de las anécdotas que nunca faltan. Son un tema sobre el que no me he pensado casi nada, y posiblemente lo que escriba aquí no pase de una improvisación atolondrada por la necesidad de cumplir una tarea; pero del breve ejercicio de sacarla a flote y compartirla para el #flashmobtec ya queda más a la vista, más próxima para retornar a las cuestiones de las fantasías, las expectativas, las relaciones de poder, los deseos canalizados con más o menos honestidad, con más o menos ocultamiento, con más o menos trasposición didáctica, las formas en que las empatías facilitan u obstruyen una interacción educativa. Recientemente leí que los afectos y los conflictos influyen ¡y como! en las posibilidades de aprendizaje y de comprensión de las personas que -por diversos motivos sociales, culturales, económicos y políticos- son llamadas adultas. Pareciera, entonces, que el tema tiene cierta legitimidad.

No podría responder por qué elegí recordar justamente esa pregunta ni sé cómo funcionan los dispositivos de la memoria. Puedo decir en cambio por qué elegí compartirla, entre una pequeña colección de posibles “mejores preguntas”. Una razón es porque me gusta contestar con respuestas que -imagino- no son las que yo esperaría si fuera quien pregunta. Otra razón: esto pasó hace unos buenos años. Me emocionó la audacia de la joven estudiante y también me emocionó pensar -sigo pensando- que yo misma posibilité la chance, saber que como profe puedo habilitar preguntas audaces que me formulan de frente, unos cuantos buenos años antes que la ley de matrimonio igualitario legitimara algunas cosas y quitara el temor a visibilizarse de bastantes.