el blog para ticye…. si la constancia lo permite

Archivo para noviembre, 2013

hablando de rúbricas (un ejercicio en ticye)

desconociendo la bibliografía (porque ya leí y no la repasé o porque no la leí todavía, o por hacerme la rebeldegüei). Desde ese desconocimiento, entiendo que tres, cinco o veinte grados pueden ser muchos pocos, suficientes, inadecuados, etc. por infinidad de razones válidas y también por infinidad de razones de dudosa o nula validez (sea lo que sea y legitime cualquier grado de validez)

Personalmente creo que toda escala tiene su  arte, que puede relacionarse con propósitos pragmáticos o de otra clase,
pero que escarbando a fondo seguramente podrían reconocerse los determinantes ideológicos que subyacen a la elección de  una escala particular. Pienso en lxs artistas plásticos que pueden usar un solo color, o solamente los primarios, o una paleta variada… ¿eso hace a su arte màs o menos agudo?

TAmbién señala dudas o ambigüedades al momento de juzgar “alta calidad” o “investigación profunda” en la 386.
Acuerdo en la indefiniciòn, pero considero que en la 416 “comentarios valiosos y originales” adolece de las mismas características.

Al evaluar con rúbrica o sin ella, siempre tenemos que tomar decisiones -que son muy serias porque influyen y afectan directamente en la vida de otras personas mientras que para nosotrxs puede ser una tarea rutinaria, o ser simplemente parte de nuestras responsabilidades y tareas- y es valioso tomar conciencia de que siempre subsiste un grado de arbitrariedad irresolubre ¡es parte de la vida misma! y considero valioso reconocerlo, aunque deje un tufillo de indefinición que no será del gusto de lxs fans de la objetividad. Un colega se refiere en algún lugar a la construcción de objetividad como acuerdo entre diferentes expertixs que cargan y admiten sus propias subjetividades (este enfoque epistemológico tiene nombre y apellido, pero ahora no lo recuerdo).

Llego aquí y me quedan muchos mails por releer, analizar y comentar… pero a todo hay que ponerle un límite.

En conclusión, el uso de las rúbricas puede ser muy útil para  hacer un proceso de evaluaciòn de la participación en los foros.

sobre rubi y rúbricas, el rubicon!

sobre rubi y rúbricas, el rubicon!

A mi modo de ver, la rúbrica sistematiza y obliga al registro de varias de las tareas mentales involucradas en el proceso de evaluación. Dicho bravuconamente, no creo que aporten “novedad” sino más bien sistematicidad y rastreabilidad y son una suerte de ayuda memoria. Creo que muchxs docentes a la hora de evaluar (sea lo que sea que estemos evaluando) hacemos mentalmente gradaciones del estilo de las presentadas en estas y otras rúbricas.
La rúbrica no es más que un organizador y ayuda memoria. No representa una modalidad novedosa ni original, salvo en lo que refiere al valor nada desdeñable del registro fácilmente recuperable.

Yo también elegiría la 416 antes que la 386 y agradezco infinitamente a Emilia por linkearlas en este foro para tenerlas a mano.

Juan Carlos Tedesco aconseja superar la dicotomía entre ciencias “duras” y ciencias “blandas”

Para Tedesco, las políticas educativas deben superar la división entre lo “blando” y lo “duro” a través de la enseñanza de habilidades “sistémicas” que integren ambos aspectos en la formación. De acuerdo con el especialista, ese objetivo es alcanzable si se enseñan al menos dos capacidades: “La primera es la capacidad de abstracción, ya que vivimos en un contexto sobrecargado de informaciones. La segunda es pensar de forma sistémica, dada la complejidad de la realidad. Pensar de este modo significa integrar aspectos éticos con los conocimientos sociales, científicos y tecnológicos”.

fragmento extraído de la nota en http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Juan-Carlos-Tedesco-aconseja&utm_source=buffer&utm_campaign=Buffer&utm_content=bufferf97dc&utm_medium=twitter

Me parece muy valioso el aporte y necesario sobre todo para quienes practican la docencia  de las “duras”. El tema no es novedoso, pero siempre queda rezagado.

El artículo no profundiza más sobre la cuestión, más allá de la importante declaración sobre el costo de la invisibilización de los aspectos éticos en la formación en las disciplinas “duras”. Tal vez ése es un desafío que como docentes e investigadorixs debemos tomar….

#escenariostec semana 2 No puedo dejar de divagar!

Me cuesta mucho hacer estas tareas. Soy unx navegadorix irremediable y aunque mi liviandad irresponsable me mantiene sin canas (sostengo la misma frase trillada desde hace casi quince años) también me enfrenta a dificultades existenciales que no vienen al caso. Así es que no me cuesta nada dispersarme y conectar, pero siento que siempre podría hilar con buen sentido todos mis despistes y recorridos ¡si me concentrara lo suficiente a lo largo de un buen rato!

el asno de buridán Hace un buen tiempo leí a una de mis maestras de la cibereducación -a Silvia Andreoli en alguna otra actividad del CITEP- referirse a diferentes tipos de navegación. Creo que se refería a la navegación web, pero el concepto puede extenderse siempre a cualquier exploración cognitiva, sea fructífera o parásita. Usaba la idea de “surfers” y otra más que no puedo recordar, planteando una suerte de antagonismo. Me pregunto todo el tiempo si surfear la web me convierte inmediatamente en aprendiz superficial. Mi respuesta es que mis estrategias de navegación y las de comunicación e interacción me convierten en “superficial” pero más difícilmente en “aprendix”… ¿el diletantismo cotiza como forma de conocer, de comunicar si queremos -pese a todo- insertarnos en espacios académicos o de investigación reconocidos? Como todo, cada actitud tiene un límite (o muchos límites) que separan lo posible de lo desopilante en cada campo, en cada espacio simbólico que querramos habitar. Lo mismo podría decirse sobre el aprendizaje colaborativo, o eso tan impactante que se marca en la introducción a la semana 2: las comunidades de aprendizaje comparten trabajo y no necesariamente afinidades ideológicas, de intereses, o afectivas.

Pero creo que no siempre podemos insertando prescindiendo de (al menos) un deseo de empatía más allá de lo operativo. ¿a ustedes no les pasa? ¿o tal vez saben -eligen- disimular o suspender este tipo de ansiedades para poder avanzar en tareas que de otro modo serían demasiado frustrantes? A mi juicio, es un punto importante al pensar los escenarios de inspiración, interacción y creación colaborativa. Tal vez la mayoría pueda prescindir de lo afectivo -o simular prescindencia para concentrarse en cuestiones más valiosas, más pragmáticas, menos conflictivas. O tal vez estamos construyendo y avanzando a partir de silencios atávicos. Me viene a la memoria el momento en que me enteré que la violencia sexual es frecuentísima, y lo mucho que cuesta salirse de la culpe y sentirse “la única a la que le pasó”, y todos los procesos de disciplinamiento que este silenciamiento impone, aún cuando se devela que es una ocultación útil para sostener la legitimidad de una forma una tortura. Y aunque no pretendo comparar la violencia sexual con el desamparo en las redes de trabajo pretendidamente colaborativo, la imagen me sirve, me sumerge en la dimensión enorme del conflicto.

¿Habré contestado la consigna? ¿alguien entre las,los, lix participantes leerá esta entrada y le encontrará algún sentido.

No es esto lo que esperaba producir. Mi intención era analizar algunos artículos de Carlos Scolari sobre evolución y ecología de los hipermedia, pero me entretuve con esto. Los artículos de Scolari los compartí en el grupo en diigo, así que si alguien quiere reflexionar colectivamente…. ¡ahí está! (no sé hacer el link al artículo en diigo, pero enlaza al grupo y ahí buscan el articul)

Sácate la venda y mira, ¡cuánta mentira! – mis prácticas de evaluacion

Tras solicitar a la tutora una tarea diferente, estuve explorando algunas publicaciones de colegas en sus blogs y pude redimensionar la magnitud de la consigna, que intentaré desarrollar.

En el campus, se nos ofrece un temario para orientar la reflexión. Sintiéndome desahuciadix y sin tiempo suficiente (en algun blog de unx colega leí que en la evaluación se valora que las entregas se hagan “en tiempo y forma”, cuestión que a mí me resulta terriblemente angustiante y sobre la que tal vez me exprese más abajo).

En la cátedra en que me desempeño, se evalúa a lxs estudiantes mediante dos exámenes parciales, un parcial complementario y un examen final. La modalidad es la característica del CBC, que asumo conocida)

Aunque tengo una postura crítica respecto a cómo califico los exámenes -de eso y sólo eso se tratan nuestras evaluaciones, al menos en mi práctica profesional particular- no me siento suficientemente incentivadix para revisarlas a fondo…

La cátedra impone una buena cantidad de ejercicios de opción múltiple (4 o 6 en los parciales, el 100% del examen final) en los que únicamente se pondera “que esté marcada la respuesta correcta”, a todo o nada.

Para calificar los pocos ejercicios “de desarrollo” oficialmente solamente disponemos del “bien = 1” o el “mal = 0”, pero muchis docentes usamos el “regular” o los enigmáticos “+” y “-” (de puntuación arbitraria y movible).

Al examinar los parciales para evaluarlos y calificarlos, actúo como herederix de la tradición que disfruté en mi carrera de grado, reproduciendo la presuposición nunca explicitada, pero siempre aceptada, de “verdad única de las ciencias físicas” y una especie de acuerdo mudo respecto a que “todos los caminos (válidos) conducen a Roma”. Una actitud ciertamente eficaz y cómoda y que en gran medida refleja los habitus de la formación científica en las universidades (esto es una opinión personal y con bastante esfuerzo podría fundamentarla más seriamente).

De todas maneras, por las costumbres de evaluación sólidamente establecidas (y decisiones políticas de gran relevancia que suelen quedar ocultas al cuerpo de docentes auxiliares), tampoco resulta sencillo extraer todo el jugo de la lectura atenta de la resolución de un ejercicio de física cuando la persona que la produce es habitualmente un sujeto anónimo -y aunque no lo fuera, la (dudosa) ética invisible del cientificismo que cargamos encima, nos obliga a actuar como si no conociéramos los procesos cognitivos y mentales de la/el estudiante.

Sintiéndome y sintiempo

Abro una sección a parte para lo que bien podría ser una nota al pie. Pero hasta donde yo conozco la herramienta, el blog no permite el formato “nota al pie”. Y aunque lo admitiera, esto tampoco quiere ser una estricta nota al pie -típica de un texto lineal- sino más bien un comentario adjunto, desplegable o “pop up”.

Resuelvo esta tarea a los apurones, disconforme desde antes de comenzar, segurix de no poder cumplir con mis expectativas sobre la tarea y la evaluación de mi desempeño que se hará a partir de la misma.

#flashmobtec – la pregunta favorita

Profe… te ví en la marcha y quiero saber… ¿tengo una oportunidad de salir con vos?

Las historias de estudiantes que se enamoran de sus profes son un clásico de cuento de hadas o de aventuras de terror, de las anécdotas que nunca faltan. Son un tema sobre el que no me he pensado casi nada, y posiblemente lo que escriba aquí no pase de una improvisación atolondrada por la necesidad de cumplir una tarea; pero del breve ejercicio de sacarla a flote y compartirla para el #flashmobtec ya queda más a la vista, más próxima para retornar a las cuestiones de las fantasías, las expectativas, las relaciones de poder, los deseos canalizados con más o menos honestidad, con más o menos ocultamiento, con más o menos trasposición didáctica, las formas en que las empatías facilitan u obstruyen una interacción educativa. Recientemente leí que los afectos y los conflictos influyen ¡y como! en las posibilidades de aprendizaje y de comprensión de las personas que -por diversos motivos sociales, culturales, económicos y políticos- son llamadas adultas. Pareciera, entonces, que el tema tiene cierta legitimidad.

No podría responder por qué elegí recordar justamente esa pregunta ni sé cómo funcionan los dispositivos de la memoria. Puedo decir en cambio por qué elegí compartirla, entre una pequeña colección de posibles “mejores preguntas”. Una razón es porque me gusta contestar con respuestas que -imagino- no son las que yo esperaría si fuera quien pregunta. Otra razón: esto pasó hace unos buenos años. Me emocionó la audacia de la joven estudiante y también me emocionó pensar -sigo pensando- que yo misma posibilité la chance, saber que como profe puedo habilitar preguntas audaces que me formulan de frente, unos cuantos buenos años antes que la ley de matrimonio igualitario legitimara algunas cosas y quitara el temor a visibilizarse de bastantes.

Minientrada

hola Adriana. P…

hola Adriana. Por un lado, es genial que brevemente -en esta entrada y la de “analisis”- documentes el proceso que vas viviendo con el uso de estas herramientas.

Vos, yo, y muchis mas señalamos como dificultad o como característica o como desafío de esta tarea la de diseñar una evaluación sobre un tema en el que -mayoritariamente- no tenemos experticia. Hy mucha tela para cortar con este asunto.

Pensar la evaluación como una fantochada -o como una parodia si uso términos un poco más “serios”- legitima el sentido de la tarea que nos solicitaron (confeccionar el cuestionario, conseguir voluntarix, analizarlo, etc.) y también refleja un proceso de maquetación, de hacer una réplica a escal.

Intentando un presuntuoso meta-análisis de todo lo que (me) está pasando, considero que atràs de todo esto està la idea de “hacer como que estamos haciendo una evaluaciòn, desde un rol de docente o expertix”. Esto nos habilitaría luego -en la vida real- a replicar las habilidades adquiridas. Maqueta o simulación.

saludos

sonix

comentario sobre el uso de formulario en el blog de la colega Adriana Fernández

preparando el forumulario de evaluaciòn

hoy es 18, se acabó el fImagenin de semana.

Terminé con esfuerzo la lectura del texto de N y L a partir del cual debo confeccionar el cuestionario (y contestar los de mis 4 coleguixs).

El “Capítulo 2. La lógica de la producción posfordista: consecuencias espaciales de la
especialización.” de Patricio Narodowski y Matías Remes Lenicov meresultó bien interesante (click aquí para descargarlo o click aquí para ver el índice de contenidos del libro completo).

Sé muy bien que a esta altura de la semana, de la vida, del año, y del curso TICyE tendría que estar más avanzadix en las tareas y las lecturas. Pero ese “saber muy bien” se relaciona ¡y tanto! con las imposiciones del “deber ser” (y por qué no del “deber saber”) que solo de pensarlo me da calambre mental y se me hinchan las várices.

A partir de ese capítulo -que ha desconcertado a varixs de mis colegas de cursada por “no es mi campo” “no sé que es fordismo” etc)- debemos desarrollar un cuestionario para poner a prueba nuestras habilidades de diseñar una evaluación “de tema general” teniendo en cuesta diferentes aspectos que no voy a repetir pues nos han sido señalados en el aula virtual.

Estamos pensando -yo pienso al menos- en un escenario de evaluación en el contexto de la educación universitaria. ¿por qué menciono esto?Por un lado porque se sabe que no hay sentido del texto sin un contexto.

Y siguiendo el juego de palabras perogrullesco, el contexto hace entonces que el texto sea con-sentido.

Recalculo y retorno. Consciente de que toda argumentación, todo preparativo, toda justificación y toda excusa debe cortarse en algún momento para permitir que las cosas del mundo sigan sucediendo (o que tengamos un momento para notificarnos de que el mundo transcurre a pesar de nuestra minucia analítica), lamento que el texto compartido en el citep (no he verificado el enlace al  pdf descargable de más arriba) no incluya al final las referencias bibliográficas citadas. Es “natural”. Se trata de un capítulo extraído a un libro, que seguramente tendrá toda la bibliografía concentrada en las páginas finales. Sin embargo esta -recurrente- pequeña y poco traumática omisión es para mí un aspecto notable de… algo que ahora no sé bien cómo llamar.

Cuando se me solicita un trabajo monográfico para una evaluación, una publicación o lo que fuera, no se admite que falte la correcta forma de citar la bibliografía consultada y referida, por más que èsta sea fácilmente accesible (o no) mediante buscadores y palabras clave adecuadas. Entonces me pregunto por qué cuando se me proporciona un material de lectura no se lo presenta bajo iguales condiciones, teniendo en cuenta cuánto y cómo disciplina y educa el ejemplo. ¡Y ojo! que yo soy de las que algunas veces -en los lejanos pero no inusuales tiempos de la fotocopia- prefería ahorrarse un par de fotocopias omitiendo la tapa del libro, su índice y el listado de bibliografía. Pero ahora esa cantidad de páginas extra no tiene costo alguno, y ocupan un espacio insignificante en la memoria de cualquier tosco dispositivo de almacenamiento.

Por supuesto, cuando digo “no tienen costo alguno” pienso en un costo monetario que no me afecta a mí, pero soy consciente de diversos costos que sí tienen la producciòn, circulaciòn e intercambio en formato digital. Entonces, para concluir y tratar de volver a cumplir la consigna propuesta, dejo nota que me gustaría haberme encontrado con los enlaces a los informes de la FAO y tantos otros se mencionan en los textos. Más allá que yo luego usara o no usara esa información, también el acceso a la misma tiene que ver con parte de la transparencia.

trampolìn y me rompo la cabeza

 

Y todo esto como un trampolín para pensar en las cosas que evaluamos tanto al diseñar una evaluación como al padecerla/disfrutarla/responderla. Pero mejor dejo que todo esto decante y en otro momento trato de retomar las ideas que aún no expresé sobre las tensiones y los lìmites entre lo que planeamos y lo que podemos (¡otra vez!). Algo que ya empezamos a debatir junto con Alfredo Gallego en su blog.

Agregado 1: se puede acceder desde aquí.